Son dos temas que en nuestro país aún no se logra incluir en la totalidad de los centros de trabajo. Aún existen tabúes, estereotipos, discriminación y un gran número de creencias erróneas que nos impiden aceptar como parte de una normalidad, a ciertos grupos que cultural y laboralmente son segregados.
Entre los grupos más vulnerables se encuentran las personas con alguna discapacidad, enfermedad, con algún origen étnico, religión, orientación sexual, personas adultas mayores, e incluso, aunque pareciera que en pleno siglo XXI no ocurre, las mujeres también se encuentran entre estos grupos.
En la vida laboral, estos grupos, aunque en ocasiones se les brinda trabajo, no siempre cuentan con las mismas condiciones laborales que los demás colaboradores, ya sea que no tienen las mismas oportunidades salariales o de crecimiento profesional, o bien, porque no son aceptados dentro del equipo de trabajo. En muchas ocasiones son los propios compañeros quienes rechazan u obstaculizan la labor de estas personas que se encuentran entre los grupos vulnerables que señalamos.
Por supuesto que esto provoca en el colaborador afectado, que su labor sea doblemente complicada, que sufra estrés, depresión o simplemente que vea constantementevulnerados sus derechos fundamentales.
Afortunadamente cada vez hay más centros de trabajo, que dentro de sus políticas incluyen a estos grupos, dando ejemplo de que su empresa sigue siendo igual de funcional, e incluso para sorpresa de muchos, estás personas tienen tan claro que tendrán que hacer un esfuerzo mayor, que su nivel de compromiso y lealtad hacia la empresa se traduce en calidad e incremento de productividad.
Muchas veces solemos rechazar a una persona de la tercera edad por creer que ya no tienen energía ni capacidad para realizar su trabajo, sin detenernos a pensar en la experiencia y las ganas de ser productivos que pueden inyectar en los equipos de trabajo. O cuando se trata de alguna persona con alguna discapacidad, enfermedad e incluso una mujer, dudamos de sus habilidades y capacidad, pero nos puede sorprender el esmero y dedicación para llevar a cabo sus labores.
La equidad y la inclusión laboral, son herramientas que están contribuyendo a crear espacios donde puedan converger distintas formas de ver, de ser y sentir; donde se permite a toda persona desarrollarse y ejercer sus derechos libremente sin tener que luchar batallas para conseguirlo. El tener políticas de equidad e inclusión en las organizaciones puede tener muchas ventajas, pero la más importante es, generar un clima organizacional libre de discriminación, que nos recuerde que nadie está exento de ubicarse en algún momento dentro de los grupos vulnerables que hemos venido mencionando. Normalizar la equidad e inclusión laboral nos enriquece a todos pues nos hace aceptarnos tal y como somos;
Entre los grupos más vulnerables se encuentran las personas con alguna discapacidad, enfermedad, con algún origen étnico, religión, orientación sexual, personas adultas mayores, e incluso, aunque pareciera que en pleno siglo XXI no ocurre, las mujeres también se encuentran entre estos grupos.
En la vida laboral, estos grupos, aunque en ocasiones se les brinda trabajo, no siempre cuentan con las mismas condiciones laborales que los demás colaboradores, ya sea que no tienen las mismas oportunidades salariales o de crecimiento profesional, o bien, porque no son aceptados dentro del equipo de trabajo. En muchas ocasiones son los propios compañeros quienes rechazan u obstaculizan la labor de estas personas que se encuentran entre los grupos vulnerables que señalamos.
Por supuesto que esto provoca en el colaborador afectado, que su labor sea doblemente complicada, que sufra estrés, depresión o simplemente que vea constantementevulnerados sus derechos fundamentales.
Afortunadamente cada vez hay más centros de trabajo, que dentro de sus políticas incluyen a estos grupos, dando ejemplo de que su empresa sigue siendo igual de funcional, e incluso para sorpresa de muchos, estás personas tienen tan claro que tendrán que hacer un esfuerzo mayor, que su nivel de compromiso y lealtad hacia la empresa se traduce en calidad e incremento de productividad.
Muchas veces solemos rechazar a una persona de la tercera edad por creer que ya no tienen energía ni capacidad para realizar su trabajo, sin detenernos a pensar en la experiencia y las ganas de ser productivos que pueden inyectar en los equipos de trabajo. O cuando se trata de alguna persona con alguna discapacidad, enfermedad e incluso una mujer, dudamos de sus habilidades y capacidad, pero nos puede sorprender el esmero y dedicación para llevar a cabo sus labores.
La equidad y la inclusión laboral, son herramientas que están contribuyendo a crear espacios donde puedan converger distintas formas de ver, de ser y sentir; donde se permite a toda persona desarrollarse y ejercer sus derechos libremente sin tener que luchar batallas para conseguirlo. El tener políticas de equidad e inclusión en las organizaciones puede tener muchas ventajas, pero la más importante es, generar un clima organizacional libre de discriminación, que nos recuerde que nadie está exento de ubicarse en algún momento dentro de los grupos vulnerables que hemos venido mencionando. Normalizar la equidad e inclusión laboral nos enriquece a todos pues nos hace aceptarnos tal y como somos;
“ES UNA APUESTA EN LA QUE GANAMOS TODOS”.
Todos nuestros servicios apoyan en la prevención, control y atención de factores de riesgo psicosocial y mejora del clima organizacional. Somos un aliado en el cumplimiento de la NOM035.
Lic. Claudia Hernández
Directora Corporativa de Servicios Legales y NOM 035
Directora Corporativa de Servicios Legales y NOM 035
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